Plomo

 

22/03/2018

¿Qué es el plomo?

El plomo es un contaminante medioambiental natural que rara vez se encuentra en su estado elemental. Su forma inorgánica es la más común en el medioambiente. También puede ser producto de actividades humanas como la minería y la fundición.

¿Cómo llega al medioambiente?

Los compuestos de plomo son liberados a la atmósfera principalmente a partir de fuentes antropogénicas, como la minería, la fundición, las soldaduras, la fabricación de baterías, las municiones y las tuberías de agua. Aunque ahora su uso está prohibido en pinturas y gasolina, antiguamente suponían una fuente importante de liberación de plomo al medioambiente.

En el agua, el plomo se puede encontrar asociado a distintos materiales o en forma iónica dependiendo del pH, la salinidad y los procesos de biotransformación. Parte del plomo es depositado en el sedimento del fondo, el cual es su principal sumidero. En este caso proviene, principalmente, de los residuos de procesado de industrias del acero y del hierro, también de deposiciones atmosféricas y de las actividades urbanas.

De igual manera, el plomo se acumula en el suelo debido a la deposición de partículas desde el aire por emisiones de las industrias.

¿En qué formas se puede encontrar en el medioambiente?

Aparece en dos formas, orgánico (el cual formaba parte de la gasolina) e inorgánico, siendo el segundo el predominante en el medioambiente y en los alimentos. Ambas formas difieren en su toxicocinética y toxicodinámica. Los compuestos orgánicos de plomo son más tóxicos que el plomo inorgánico, aunque la exposición a los mismos actualmente se ciñe a entornos laborales de riesgo donde es absorbido principalmente por las vías respiratorias. El plomo inorgánico, por su parte, se absorbe con mayor facilidad en el organismo.

¿Por qué supone un riesgo sanitario el plomo?

Principalmente, porque el plomo inorgánico (el más abundante) ha sido catalogado como probable carcinógeno en humanos tras numerosos ensayos clínicos con animales de experimentación, y todos estamos expuestos al mismo a través de la alimentación, que es la principal vía de exposición en los seres humanos.

Debido a su fácil absorción y distribución por el organismo, llega a alcanzar el cerebro provocando efectos neurotóxicos. También se distribuye hacia el hígado, los riñones y los huesos, donde se deposita. El plomo acumulado con el paso del tiempo genera efectos crónicos e incluso mortalidad debido a fallos renales y cardiovasculares.

Además puede producirse una recirculación de este elemento durante el embarazo, pudiendo provocar efectos neurológicos graves en el feto e, incluso, el aborto.

En niños se observan efectos en el desarrollo del cerebro tales como la reducción del coeficiente intelectual y cambios de comportamiento.

¿Se trata de un riesgo nuevo?

No. Los efectos de la exposición a plomo se vienen datando desde los años 80. Por otro lado, desde los años 70 se han ido implementando en Europa numerosas medidas legales para eliminar el plomo de las pinturas, gasolinas y tuberías con el objetivo de reducir sus niveles.

¿Cuáles son los niveles de ingesta tolerables?

Ante la falta de evidencia de umbrales de toxicidad para una serie de efectos críticos en la salud, en 2010 las agencias evaluadoras del riesgo (EFSA y JECFA) consideraron apropiado retirar el anterior umbral de seguridad toxicológica (a partir del cual se pueda tener confianza en que no aparecerán efectos adversos) existente hasta ese momento para el plomo, y carecían de suficiente información científica para derivar uno nuevo. Por tanto, actualmente no hay una ingesta tolerable recomendada para el plomo. Sin embargo, EFSA y JECFA han expresado su preocupación sobre el posible efecto negativo del plomo en el desarrollo neuronal de bebés, niños y fetos a los niveles actuales de exposición a través de la dieta, por lo que recomiendan tomar medidas para identificar las principales fuentes de plomo en la dieta así como identificar métodos para reducir esta exposición dietética.

¿Qué medidas se han tomado para reducir la exposición al plomo?

Actualmente, en la UE hay establecidos límites máximos de plomo en determinados alimentos (los que suponen un mayor aporte de este elemento) en el Reglamento 1881/2006. El establecimiento de límites máximos en la legislación es la medida de gestión más eficaz para reducir la exposición a un contaminante en la población general. Estos límites máximos son revisados periódicamente adaptándose a la evidencia científica.

Además de estos límites máximos, la Comisión Europea ha emitido la Recomendación (UE) 2018/464, de 19 de marzo de 2018, relativa al control de metales pesados y yodo en las algas marinas, las plantas halófilas y los productos a base de algas marinas. En ella, se insta a los Estados Miembros proceder al control de la presencia de arsénico, cadmio, yodo, plomo y mercurio durante los años 2018, 2019 y 2020.

Otras informaciones de interés

Legislación

Opinión científica de EFSA sobre plomo

Ficha descriptiva Plomo y Salud por la OMS