Cadmio

 

20/03/2018

¿Qué es el cadmio?

Es un metal pesado que no posee funciones nutricionales ni fisiológicas en animales o humanos. Se encuentra en el medioambiente de forma natural raramente en estado puro, ya que suele presentarse asociado a minerales de cinc, cobre o plomo, por lo que es un subproducto inevitable en las actividades mineras relacionadas con estos metales.

¿Cómo llega al medioambiente?

Como consecuencia de procesos naturales como emisiones volcánicas o erosión de rocas y minerales, pero también derivado de la actividad antropogénica, como son las emisiones industriales y la polución urbana (incineración de residuos sólidos).

¿De qué maneras se puede encontrar en el medioambiente?

Puede presentarse en forma de partículas en suspensión en el aire como producto de las emisiones de las industrias.

En el agua, puede aparecer como ión libre o formando complejos con otras sustancias. Las formas solubles son las más móviles en este medio. Los ríos transportan cantidades significativas de cadmio procedentes de procesos de erosión hacia los océanos, formando aquí grandes reservorios donde se estima que puede mantenerse 15000 años.

En el suelo, por otro lado, el cadmio proviene de fuentes naturales y también como resultado de la actividad humana (contaminación atmosférica, fertilizantes de fosfato y lodos de depuradora). Comparado con el aire y el agua, el cadmio presente en el suelo es mucho menos móvil y puede aparecer de manera soluble e insoluble formando complejos con constituyentes del suelo de carácter tanto orgánico como inorgánico.

Organismos de vida libre como los crustáceos y los hongos son acumuladores naturales de cadmio.

¿Por qué el cadmio supone un riesgo sanitario?

Porque ha sido clasificado como cancerígeno en humanos por existir suficiente evidencia científica que lo avala, además, se trata de un elemento que presenta numerosos efectos tóxicos, siendo la disfunción renal el principal efecto por una exposición prolongada. Esto es debido a su capacidad de acumulación en el túbulo proximal. También puede provocar desmineralización de los huesos, por acción directa o como resultado del daño renal.

Además, presenta una alta acumulación principalmente en el hígado y riñón, habiéndose estimado una vida media de 10-30 años en humanos.

¿Se trata de un riesgo nuevo?

No, ya que su potencial carcinogénico fue establecido en 1993 por la IARC. Posteriormente, el Comité Científico de Alimentos de la Comisión Europea (SCF) puso de manifiesto la alta influencia de la dieta en la exposición global al cadmio, alentando la puesta en marcha de acciones relativas a la reducción de exposición a este compuesto por la vía alimentaria. Sin embargo, cabe destacar que el consumo de tabaco así como entornos laborales de riesgo son importantes fuentes de cadmio para el organismo, ya que pueden llegar a generar el doble de carga corporal de cadmio que en el resto de la población.

¿Cuáles son los niveles de ingesta tolerables?

Derivado de una completa evaluación toxicológica, EFSA ha establecido una ingesta semanal tolerable (IST) de cadmio de 2,5 µg/Kg de peso corporal, que es la máxima cantidad de cadmio que puede ingerir una persona semanalmente durante toda su vida sin manifestar efectos adversos.

¿Qué medidas se han tomado para reducir la exposición al cadmio?

Actualmente, en la UE hay establecidos límites máximos de cadmio en determinados alimentos (los que suponen un mayor aporte de este elemento) en el Reglamento 1881/2006. El establecimiento de límites máximos en la legislación es la medida de gestión más eficaz para reducir la exposición a un contaminante en la población general. Estos límites máximos son revisados periódicamente adaptándose a la evidencia científica

Además de establecerse límites máximos, la Comisión Europea ha emitido la Recomendación 2014/193/UE sobre a la reducción de cadmio en los productos alimenticios mediante medidas de mitigación en diferentes ámbitos. En ella, se insta a los Estados Miembros a participar activamente en un seguimiento periódico de las medidas de mitigación aplicadas, entre otras.

También han emitido la Recomendación (UE) 2018/464 relativa al control de metales y yodo en las algas marinas, las plantas halófilas y los productos a base de algas marinas; en la que recomiendan proceder al control de la presencia de arsénico, cadmio, yodo, plomo y mercurio durante los años 2018, 2019 y 2020.

Por otro lado, AECOSAN ha publicado, con carácter nacional, unas recomendaciones de consumo relativas a crustáceos para reducir la exposición a cadmio enfocadas a consumidores habituales de este tipo de marisco.

¿Qué precauciones tenemos que tener a la hora de consumir crustáceos?

Se recomienda limitar, en la medida de lo posible, el consumo de la carne oscura de los crustáceos, localizada en la cabeza. Esta zona, de consumo muy habitual en España, se caracteriza por un elevado contenido en cadmio comparado con la carne “blanca” de los apéndices, por lo que una ingesta moderada de la misma evita una exposición inaceptable de cadmio para el organismo.

Otras informaciones de interés

Legislación

Opinión científica EFSA sobre cadmio

Informe científico EFSA sobre exposición de cadmio en población europea